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LOS PROBLEMAS DE SALUD MÁS FRECUENTES EN LA VEJEZ





Las enfermedades crónicas tienen una importante prevalencia. Las más frecuentes son. Hipertensión (60% aprox), artritis (36% aprox) y colesterol alto (35% aprox). De otro lado, viene aumentando el porcentaje de quienes presentan dolores de espalda, rodillas, caderas. Otro gran porcentaje de personas manifiesta problemas para dormir y otros refieren mal estado de ánimo, síntomas que en muchos casos son la base de trastornos psicológicos.


Estas patologías tienen una fuerte relación con los estilos de vida, por tanto, se pueden prevenir cambiando ciertos hábitos, como reduciendo ingesta de grasas saturadas, sal, azúcares y harinas refinadas, realizando actividad física, mejorando hábitos de sueño y descanso, eliminando factores de estrés.


Las molestias articulares y de huesos se pueden prevenir con el ejercicio, especialmente fortaleciendo la musculatura, lo que puede lograrse con ejercicios de fuerza, Pilates, Yoga, etc. En el caso de estar ya frente a una patología, el camino a seguir es la rehabilitación, sin perjuicio de ejercitar otras partes que eviten nuevas afectaciones. Todo esto siempre consultando previamente con los especialistas indicados.


Es relevante reconocer los síntomas relacionados con ausencia de sueño y mal humor, puesto que a edades avanzadas un cuadro depresivo puede ir encubierto en forma de irritabilidad, apatía y trastornos cognitivos, como baja capacidad de memoria, que dan la idea de una demencia.


DETERIORO FUNCIONAL


?Concepto que alude al grado de incapacidad de un sujeto de llevar a cabo actividades instrumentales para adaptarse a su entorno y mantener una independencia en su comunidad? (Maluenda, 2005).


Existe un instrumento de medición del deterioro funcional denominado Escala de Pfeffer que evalúa la capacidad de los mayores en una serie de preguntas asociadas a la capacidad cognoscitiva de la persona como son: si es o no capaz de manejar su propio dinero; hacer las compras solo; preparar la comida; mantenerse al tanto de los acontecimientos y de lo que pasa en el vecindario; poner atención, entender y discutir un programa. de radio, TV o artículo del periódico; recordar compromisos y acontecimientos familiares; administrar los propios medicamentos, caminar por el vecindario y encontrar el camino de vuelta a casa; saludar a los amigos adecuadamente y quedarse solo en casa.


USO DE MEDICAMENTOS - POLIFARMACIA


En diversas encuestas aplicadas por asociaciones de salud y gerontológicas las personas mayores declaran tomar entre 1 y 6 medicamentos al día. Este índice en por lo menos 3% en los últimos años, ya que suele presentarse con más frecuencia entre las personas que más ingieren medicamentos, entre 3 y 6 al día, lo que probablemente tiene efectos secundarios que las personas muchas veces desconocen.


La mayoría de las veces los profesionales de la salud no lo advierten al momento de formularlo. También se asocia con un menor nivel educacional y mayor edad, puesto que se ha visto que los pacientes suelen equivocarse en las indicaciones de toma de medicamentos o no hacen el tratamiento completo, lo que aumenta las dificultades y mientras mayor sea la persona esto puede tener más efectos indeseados ya que han hecho tolerancia a fármacos, entre otras causas.


Muchas veces el alto consumo de medicamentos proviene de consultar distintas especialidades médicas, por distintas patologías. Esto podría mejorarse si las personas optaran mejor por consultar al geriatra. Es de resaltar que los sistemas de salud están en mora de fomentar la formación de los médicos en la especialidad de geriatría para dar la cobertura más adecuada a la población mayor.

En la polifarmacia incide mucho la ignorancia del paciente, ya que a él le resulta más fácil tomar medicamentos que hacer prevención o cambiar sus hábitos de vida. Así mismo, a muchos médicos les parece más expedito formular un medicamento que determinar la causa real del problema para hacer las recomendaciones de cambios de hábitos necesarios para el paciente.


Ahora, cuando el paciente mayor es atendido por varios médicos especialistas, suele pasar que éstos desconocen la formulación anterior y se limitan a agregar nueva medicación, lo que a su vez aumenta la probabilidad de sufrir efectos secundarios que generen nuevas patologías.


Por ello es importante que las personas mayores presten mucha atención y recuerden los remedios que les formulan, hacer sus tratamientos y tomar consciencia de adoptar cambios de vida saludables como los que ya se han señalado aquí.


Finalmente, si bien es cierto que los sistemas públicos vienen cambiando el enfoque asistencialista por uno en que los pacientes en ejercicio de su autonomía se hagan responsables de su salud, no es menos cierto que corresponde a los estados garantizar la protección del derecho a la salud de las personas dando la cobertura suficiente y mejorando la oferta de medicina geriátrica para esta población, como quiera que su atención debe ser integral y holística, dada la coincidencia de necesidad de atención para patologías que corresponden a diferentes especialidades que bien logra integrar el médico geriatra.


ACTIVIDAD FÍSICA


Esta es una condición necesaria para mantener la salud física y psíquica de las personas. Ayuda en la prevención de la ansiedad y la depresión, dado que mantienes los niveles adecuados de endorfinas en el cuerpo y ayuda en la prevención, tratamiento y rehabilitación de trastornos comunes en personas mayores, como podrían ser algunos tipos de artrosis y dolores musculares.


Lograr un estilo de vida activo en la vejez garantizará los grandes beneficios asociados a la actividad física lo que constituye un factor de bienestar y calidad de vida. La vejez en sí misma no es limitante, siempre y cuando los programas de acondicionamiento u otras rutinas de ejercicio estén bien diseñados y adaptados a la capacidad funcional de cada persona, a sus necesidades y limitaciones.


Tal parece que solo un 30% de esta población realiza ejercicios físicos varias veces por semana y un 40% por lo menos una vez a la semana. De lo que se desprende que más de la mitad de la población mayor declara no hacer nunca o menos de una vez al mes ejercicio físico. Esto se torna alarmante por cuanto el sedentarismo se asocia a mayores índices de ciertas patologías sobre todo las osteoarticulares que suelen estar representadas en dolores o daño funcional en espalda, rodilla, caderas, hombros, entre otros.

 

ESTILO DE VIDA


Los estilos de vida saludables están relacionados con la prevención y control oportuno de las enfermedades, al igual que la actividad física y una dieta balanceada para mantener un buen metabolismo, conforme a la edad y género del individuo.


Estas son algunas de las conclusiones que deja la aplicación de instrumentos de medición de hábitos en la población mayor:




NO HAY CALIDAD DE VIDA SIN BUENA SALUD


Una condición de salud precaria es el principal impedimento para vivir con bienestar, por lo que habría que hacer mayores esfuerzos en otras dimensiones que también implican calidad de vida y hacen amena su existencia.


De allí la importancia de dar a conocer información relevante sobre la salud que permita a las personas hacer una evaluación más informada de su propio estado. Urge la necesidad de hacer un mayor esfuerzo en la prevención de patologías crónicas ya que para dichos pacientes existe mayor probabilidad de descompensación, de mayor consumo de medicamentos y de volverse farmacodependientes.



PREVENCIÓN Y AUTOCUIDADO UNA CLAVE IMPRESCINDIBLE  


Estamos en una época que nos muestra la necesidad de que las personas mayores asuman su situación de salud y se responsabilicen del autocuidado. Esto en equilibrio con el trabajo de otras  dimensiones como son la espiritualidad, la realización personal, el fortalecimiento de las relaciones interpersonales, el aprendizaje, el disfrute de la vida, etc.


Existen numerosos estudios que demuestran que las personas mayores a pesar de llegar a vivir deficiencias de salud, deficiencias económicas, soledad, entre otras, igualmente poseen fortalezas individuales por explotar.


De ahí la necesidad de empoderar a este segmento poblacional para asumirse en y desde sus dificultades o menoscabo de sus condiciones, con la certeza de que cuentan con capacidades múltiples que les permiten lograr un equilibrio desde sus diferentes dimensiones. Es de anotar que este empoderamiento conviene desarrollarlo desde la mediana edad y no esperar a estar en la etapa de vejez para quererlo llevar a cabo.


Para contar con una buena salud es clave hacer énfasis en el autocuidado, sin dejar de lado que hay una corresponsabilidad de los gobiernos y la sociedad en procurar unas adecuadas condiciones y una debida protección a la salud de todos los ciudadanos.


Es decir, que el deber de autocuidado no podrá desplazar la condición de garante de un estado respecto de la salud de todos los ciudadanos. El estado debe garantizar el derecho a la salud y hacerlo exigible a las instituciones públicas y privadas.


Así mismo, los estados tienen la responsabilidad de adecuar todas sus estructuras (físicas, culturales, económicas, educativas y laborales) para atender todas las necesidades específicas de los mayores, de tal forma que la vejez no se vea como un problema social, sino que sea abordada en un contexto de desarrollo armónico para todos sus ciudadanos.



LO QUE TENEMOS POR HACER COMO SOCIEDAD.


Se necesita fomentar la formación de profesionales que sean sensibles a las realidades propias de la población que envejece.

Ayudaría mucho:


-Volver tendencia la promoción de estilos de vida saludable, que permitan prevenir las patologías que han sido asociadas a la situación de envejecimiento.


-Promover la actividad física en todas las edades, que involucre a las mujeres. Se recomienda realizar los ejercicios de forma pausada y no forzarse para evitar lesiones.


-Practicar el autocuidado y un estilo de vida saludable (aumentar la ingesta de líquidos y consumir proteínas de alta calidad, carbohidratos de absorción lenta, eliminación de grasas saturadas, disminuir al máximo posible el azúcar y la sal (particularmente los refinados), reducir a su mínima expresión el alcohol y eliminar el consumo de tabaco.


-En materia de salud mental, estar alerta ante posibles trastornos para detectarlos oportunamente y discutirlo preventivamente con los especialistas de la salud mental.


-Disminuir la excesiva ingesta de medicamentos, haciéndole saber a los especialistas la medicación que ya se esté recibiendo o tratamientos en curso. Es ideal procurar ponerse en control con un médico geriatra que tiene la capacidad de analizar su estado integrando conocimiento de diferentes especialidades.


-Fomentar la prevención y el tratamiento de patologías crónicas, capacitar a más profesionales en el campo de la gerontología, fomentar el autocuidado y la propia responsabilidad en los mayores.

-Desarrollar programas de salud familiar, que involucren familiares y cuidadores, para que procuren el mejor cuidado posible a sus pacientes.


-Estimular la autonomía para que la persona siga en control de su vida en tanto sus capacidades mentales lo permiten. Que el mayor pueda elegir sobre aspectos de su cotidianidad como el tipo de alimentación y vestuario, realizar tantas actividades como le sean posibles, adaptar su domicilio y entornos para que sean aptos para la libre circulación, especialmente si esta requiere de ayuda de aparatos como bastones, muletas, caminadores, silla de ruedas, etc.


-Eliminar los estereotipos negativos y tomar consciencia de las potencialidades que hay en la vejez, migrando hacia acciones que faciliten una vida activa, sana y productiva hasta el último momento posible. Ver a los viejos desde sus potencialidades y ofrecer los apoyos del caso ante las necesidades que surjan de alguna condición especial.


-Aceptar las nuevas realidades que pueden llegar con la edad y desarrollar toda la resiliencia posible ante los cambios y variaciones de la realidad conocida, para dar espacio a la incertidumbre sin resistencias, con flexibilidad y adaptabilidad.


Recuerda que tú salud no está solo en manos de los médicos, que es mucho lo que depende de tu autocuidado y hábitos de vida.



Yo soy Fanny Rivera. y recuerda: la Vejez es una cuestión de dignidad