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CONDICIONES DE SALUD EN LA VEJEZ



La salud. Definida al día de hoy por la OMS como el completo estado de bienestar físico, psíquico y social; y no solo como la ausencia de enfermedad.

Cada vez es mayor el número de enfermedades que hoy se tratan exitosamente y hasta hace pocos años eran causa de muerte, particularmente hablando de la población más envejecida.

Desde la visión biológica la mayoría de las personas mayores difícilmente podrían considerarse saludables, pero con los actuales avances de la investigación médica y la mirada holística del ser humano, las personas mayores han ido logrando niveles admisibles de bienestar físico, psicológico y social, incluso a pesar de haber sido diagnosticadas con alguna enfermedad crónica u otra condición asociada al envejecimiento.

Bien han recomendado gerontólogos, geriatras, sociólogos entre otros, que toda intervención gerontológica debe poner énfasis en la autonomía e independencia de la persona mayor.

Es por ello que el aumento en la longevidad de la población implica el reto de dar solución no solo a una mayor prevalencia de enfermedades crónicas y degenerativas, sino también a una mayor frecuencia de discapacidades, limitaciones funcionales y cognitivas que alteran la independencia de las personas viejas en su vivir cotidiano.


Así mismo, es sumamente importante prestar atención al aspecto de la FUNCIONALIDAD (capacidad de las personas para realizar de forma independiente las actividades necesarias de la vida cotidiana, además de poder tomar decisiones con libertad y autonomía).


Surge la necesidad de reforzar otras dimensiones además de la salud como son la familiar, social y laboral. Hay que invitar a la población para que en la medida que envejezca se centre más en las ventajas de una vida más larga, sin perjuicio de ocuparse de atender las condiciones desafortunadas que vayan surgiendo. Esto en consideración de la relación existente entre conducta y salud; por una parte, la enfermedad tiene gran influencia sobre la conducta y por otra, la conducta, que deviene de la personalidad, tiene incidencia sobre la salud. Es por ello que se puede mejorar la salud mediante cambios en los hábitos de comportamiento, como tener unos hábitos alimenticios a partir de una nutrición saludable, eliminar el consumo de licor y tabaco, tener buenos hábitos de sueño y descanso, hacer ejercicio, alejarse de factores estresantes, etc. Los estudios hechos por la neurociencia y la psiconeuroinmunología así lo han demostrado.


Como se sabe la calidad de vida alude a aspectos subjetivos como la satisfacción y el mayor disfrute de la vida. Por consiguiente, es imperioso rescatar y promover estos aspectos en las personas mayores, para que den el valor real que tiene el hecho de haber ganado más años de vida y se dispongan para su disfrute y aprovechamiento en todas sus dimensiones.


Cómo se ha vivido influye en la forma de envejecer. Si bien, en ocasiones no es posible evitar el progreso de algunas enfermedades o manifestaciones propias de la edad, sí es posible retrasar o mitigar la aparición de algunas otras. De ahí que el verdadero reto sea extender el período de vida con salud e independencia en la vejez, y no simplemente atenerse al aumento la expectativa de vida activa para los mayores. Es decir, que hay que propender por llevar a las personas a que se hagan autovalentes, lo que significa que desarrollen la capacidad de desempeñar con autonomía las actividades básicas de la vida cotidiana. Particularmente este esfuerzo hay que hacerlo con quienes desarrollan enfermedades crónicas, que producen una pérdida en la capacidad funcional; A esto la ciencia le ha denominado ?exceso de incapacidad? para referirse a un desempeño inferior al que puede ser explicado por la condición general de salud del individuo.


Estos son algunos factores que pueden llevar a ese exceso de incapacidad:


·Características ambientales de la vivienda y el entorno que impiden la actividad normal de la persona mayor, lo que la hace cada vez más dependiente. Esto ocurre en lugares donde hay gradas, desniveles, elementos acumulados y mal ubicados, superficies lisas, etc.


·Patologías o trastornos como la ansiedad y la depresión que parecen ir en aumento y muchas veces son ignoradas por la red familiar o el propio individuo. Estas suelen restar capacidad funcional a las personas.

·Un Sistema sobreprotector. Cuando se trata a la persona mayor ?como niño?, se cree que es incapaz de hacer todo por sí mismo, por lo que se termina volviendo realmente incapaz.


Según Javier Yanguas Director del Instituto Gerontológico Matia del País Vasco- España, ahora se entiende que ?lo crónico? necesita un tipo de intervención propia e independiente de ?lo agudo?; y esto ha sido primordial para considerar la calidad de vida de las personas mayores como un objetivo fundamental.


Así pues, lo importante no es sólo ?curar? sino también ?cuidar?. Se asumen los límites que la existencia humana marca y no se pretende hacer de la vejez una segunda juventud. Tan importante es que una persona de 85 años esté objetivamente bien de salud (que no tenga cifras elevadas de colesterol, de triglicéridos o de glucosa en la sangre) como que se ?sienta? bien.


Hay otro aspecto que incide principalmente con la salud mental. Por ejemplo, hay expertos que apuestan por un modelo centrado en el respeto a la dignidad y derechos de las personas, cualquiera sea su situación de discapacidad o dependencia. Así, la Gerontóloga española Pilar Rodríguez hace hincapié en el principio de autonomía como base de la dignidad de los mayores; donde las personas tienen derecho a mantener el control de su vida y, por tanto, podrán actuar con libertad. Independiente de los apoyos que requieran, las personas dependientes tienen la capacidad de elegir por iniciativa propia; y en casos graves, donde está afectada la capacidad de autodeterminación, pueden delegar la toma de decisiones a su grupo de apoyo o representante legal.


Esta experta también plantea la necesidad de distinguir entre autonomía y heteronomía, y entre independencia y dependencia; dado que quienes son dependientes no tienen por qué ver mermada su autonomía moral, así:


DEPENDENCIA


?Es un estado en que las personas, debido a la falta o pérdida de autonomía física, psicológica o mental, necesitan algún tipo de ayuda y asistencia para desarrollar sus actividades diarias? (O´Shea, 2003, p.8).


AUTONOMÍA


Este término hace referencia al reconocimiento de la capacidad de autogobierno de las personas y el derecho para tomar sus propias decisiones acerca de su propio plan de vida. Se opone a heteronomía que es la cualidad de aquellas personas que son regidas por un poder ajeno a ellas (Rodríguez, 2010, p.10-11).


Una persona puede ser independiente para realizar las actividades diarias y, sin embargo, carecer de autonomía ya que sus parientes deciden por ella las cosas importantes de su vida.


IMPORTANCIA DE EPREVENIR LA DEPENDENCIA


Suele ocurrir que en la vejez la enfermedad tiene expresiones diferentes a las del resto de la población, pues en edades avanzadas el organismo no responde de igual forma ante las patologías que lo amenazan.

Estos son algunos cambios que se presentan en la vejez y hacen que la respuesta del organismo difiera de la de un organismo más joven:


-Disminuyen las defensas.


-Disminuye la capacidad de recuperación ante una enfermedad, lo que hace, por ejemplo, que un simple resfrío pueda complicarse en una neumonía.


-Aumentan los efectos secundarios de los medicamentos.


De igual manera, sucede que varias patologías recurrentes en los mayores los hacen más vulnerables a la dependencia y a la pérdida de la autonomía. Es frecuente encontrar que las familias o instituciones deciden por la persona dependiente, sin siquiera consultarle sobre aspectos básicos personales o de la vivienda, la administración de sus bienes, la forma de relacionamiento con sus contactos sociales, sus gustos, etc. Y mucho cuidado, se suele inducir a la persona mayor de manera soslayada, socarrona para que termine imponiéndose el criterio de quienes están a su lado, a costa de los verdaderos deseos y necesidades del viejo.


Por lo anterior, los gerontólogos insisten sobre la necesidad de respetar a la persona e intentar que ésta mantenga su autonomía el mayor tiempo posible, y orientar la praxis profesional y de los cuidadores y familiares hacia el logro de estas metas:


Ø promoción de la autonomía                                     prevención de la heteronomía.

Ø La promoción de la independencia                       prevención de la dependencia

Relación Salud ?educación

 

Por otra parte, con mayor educación se conocen mejor las relaciones existentes entre conducta y salud, se sabe mejor cómo prevenir ciertas patologías, se entiende mejor las enfermedades y los tratamientos indicados, lo que asegura un mejor seguimiento de los mismos.

 

La educación para la salud debe tener como objetivo prioritario la promoción en salud e incentivar la práctica deportiva. Los estudios psicosociales muestran que, a mayor educación e información sobre salud, el individuo logra mejores oportunidades de mejorar su estado.


Recuerda: La vejez es una cuestión de Dignidad.